Ⓒ 2025. DOMUS VULCANI. Todos los derechos reservados.
Viajar a Lanzarote es sinónimo de naturaleza volcánica, playas infinitas y sol durante todo el año. Con un paisaje que parece sacado de otro planeta, es una de las joyas más sorprendentes del archipiélago canario.
Lanzarote tiene una personalidad propia. La armonía entre naturaleza y arquitectura, el respeto por el entorno y la calidez de su gente hacen de esta isla un lugar único en el mundo. Aquí el tiempo parece detenerse, el mar se funde con la roca volcánica y cada rincón invita a desconectar.
Es perfecta para quienes buscan tranquilidad, belleza natural y experiencias auténticas sin renunciar al confort. En solo unos días, entenderás por qué tantas personas se enamoran de Lanzarote… y por qué tantas repiten.
Llegar a Lanzarote es fácil gracias a su buena conectividad aérea y marítima.
El Aeropuerto de Lanzarote (ACE) está ubicado en Arrecife y recibe vuelos nacionales e internacionales cada día. Hay conexiones directas con ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y Sevilla, además de rutas frecuentes desde numerosos aeropuertos europeos.
Si ya estás en otra isla canaria, puedes llegar cómodamente en ferry. Las rutas más populares conectan Corralejo (Fuerteventura) con Playa Blanca en solo 30 minutos, o Las Palmas (Gran Canaria) con Arrecife.
Combinar Lanzarote con otras islas como La Graciosa es una opción ideal para viajes más largos. Si vienes desde Europa, encontrarás opciones con aerolíneas tradicionales y de bajo coste durante todo el año.
Lanzarote presume de un clima cálido y seco los doce meses del año. Su temperatura media anual ronda los 21 °C, con escasa lluvia y muchas horas de sol.
Aunque su tamaño engañe, Lanzarote es una isla que merece ser vivida con pausa.
Descúbrela en nuestro artículo:
Qué hacer en Lanzarote en 5 días.
Lanzarote es mucho más que playas. Su alma volcánica se manifiesta en cada rincón y su herencia cultural —marcada por el artista César Manrique— está presente en toda la isla.
Un paisaje lunar formado por erupciones del siglo XVIII, convirtiéndose así en uno de los paisajes más sobrecogedores de Europa. El parque alberga más de 25 volcanes, campos de lava y montañas de fuego que parecen sacados de otro planeta.
Puedes recorrerlo en autobús, caminar por senderos restringidos o comer en su restaurante volcánico, donde los alimentos se cocinan con el calor de la tierra. Una visita obligada que conecta directamente con la fuerza natural de la isla.
Una obra maestra natural y artística que César Manrique transformó en un espacio cultural único. Esta cueva volcánica alberga un lago subterráneo con una especie de cangrejo albino única en el mundo, un auditorio con acústica espectacular y un restaurante que se funde con la piedra volcánica.
En definitiva, un lugar que combina arte, naturaleza y magia en partes iguales.
Una experiencia subterránea que te dejará sin palabras.. Esta enorme cueva, formada tras una erupción del volcán de La Corona, permite recorrer más de un kilómetro por el interior de un tubo volcánico.
Las luces tenues, el silencio envolvente y una sorpresa final que no te contaremos hacen de esta visita una de las más impactantes de Lanzarote.
El corazón vinícola de Lanzarote. Aquí las viñas se cultivan en hoyos excavados en ceniza volcánica, protegidas por muros de piedra. El resultado: viñedos entre cenizas volcánicas, paisaje único y vinos sorprendentes.
Puedes visitar bodegas como El Grifo o Rubicón, catar vinos malvasía únicos en el mundo y disfrutar del silencio del entorno volcánico con una copa en la mano.
Situado a más de 400 metros sobre el nivel del mar, este mirador diseñado por Manrique se integra de forma orgánica en el acantilado de Famara.
Las vistas sobre la isla de La Graciosa y el archipiélago Chinijo son sobrecogedoras, especialmente al atardecer. El espacio incluye una cafetería y grandes ventanales panorámicos que te harán sentir suspendido en el cielo.
Un homenaje al diseño y la biodiversidad vegetal. Este jardín es una antigua cantera reconvertida en espacio botánico, con más de 4.500 ejemplares de cactus de todo el mundo.
El contraste entre el verde de las plantas, el rojo de la tierra y el azul del cielo crea una atmósfera de paz absoluta. Hay un molino tradicional y una cafetería con terraza.
Más que una casa-museo: una declaración de amor al arte, la sostenibilidad y Lanzarote.
Ubicada en la antigua vivienda del artista, construida sobre cinco burbujas volcánicas, esta fundación reúne su obra plástica, bocetos, mobiliario original y jardines diseñados con un equilibrio exquisito entre arquitectura y lava. Ideal para entender la identidad de la isla.
Descubre los lugares que no te puedes perder en nuestro artículo: Lugares imprescindibles que ver en Lanzarote
Lanzarote tiene playas para todos los gustos: salvajes, tranquilas, volcánicas o de arena blanca.
Probablemente la playa más icónica de la isla. Situada en un área protegida, esta cala de arena dorada y aguas cristalinas se encuentra rodeada de acantilados volcánicos.
Su forma de concha protege del viento y crea un entorno perfecto para nadar, hacer snorkel o simplemente dejarse llevar por el ritmo del mar. El acceso es a través de una pista de tierra, lo que añade encanto al recorrido.
Ubicada en Playa Blanca, esta playa familiar y accesible es ideal para quienes buscan comodidad y aguas tranquilas.
Tiene un paseo marítimo con restaurantes, hamacas, sombrillas y servicios, por lo que es perfecta para pasar el día entero sin preocuparse de nada. El oleaje es suave y la arena blanca, perfecta para familias con niños.
Salvaje, extensa y con vistas a los acantilados del Risco de Famara, esta playa es un paraíso para surfistas, fotógrafos y amantes de la naturaleza en estado puro.
El viento suele soplar con fuerza, creando olas perfectas para deportes acuáticos. Aquí se respira autenticidad, libertad y una conexión profunda con el entorno. Al atardecer, los colores son simplemente mágicos.
Ubicada al norte de la isla, esta playa destaca por su arena blanca y las formaciones volcánicas negras que la rodean, creando un contraste visual impresionante.
Sus aguas poco profundas la hacen ideal para familias con niños y para quienes buscan un baño tranquilo lejos de las zonas más turísticas. Es uno de los secretos mejor guardados de Lanzarote.
Una pequeña joya escondida junto a la carretera de Los Hervideros. Su arena negra volcánica y el entorno casi lunar le dan un aire misterioso y fotogénico.
No suele estar masificada, por lo que es ideal para quienes buscan desconexión y silencio. El baño aquí puede ser algo más complicado por las corrientes, pero la belleza del lugar lo compensa con creces.
Lee: Las mejores playas secretas de Lanzarote
La cocina lanzaroteña es sencilla, honesta y profundamente sabrosa. Aquí todo sabe a mar, a volcán y a tradición.

El plato más representativo de Canarias. Las papas se cuecen con mucha sal en su piel y se sirven con mojo rojo (picante) o verde (cilantro).
Su textura es suave por dentro y salada por fuera. Una delicia sencilla pero absolutamente adictiva que acompaña cualquier comida en la isla.

Uno de los alimentos más antiguos del archipiélago. Se trata de una harina tostada de maíz o trigo, muy nutritiva y versátil.
Se consume en potajes, como acompañamiento o en postres. El sabor tostado es inconfundible, y muchos locales lo consideran parte esencial de su cultura gastronómica.

El queso artesanal de Lanzarote, elaborado con leche de cabra, es un manjar en todas sus versiones: fresco, semicurado o curado, con corteza natural, pimentón o cubierto de gofio.
Perfecto para un picoteo con vinos locales o como entrante en cualquier restaurante tradicional. Su sabor es intenso, equilibrado y con carácter.

La pesca del día es sagrada en Lanzarote. Vieja, cherne, sama o bocinegro son algunos de los más habituales.
Puedes probarlos a la plancha, guisados o en “sancocho”, un plato típico que se sirve con papas, mojo y gofio escaldado. Ideal para quienes disfrutan del sabor auténtico del mar.

Cultivados sobre ceniza volcánica y protegidos por muros de piedra semicirculares, los vinos de Lanzarote son únicos en el mundo.
El malvasía volcánica es la variedad más conocida: blanco, seco y muy aromático. También hay tintos y dulces. Bodegas como El Grifo, Rubicón o Stratvs ofrecen catas inolvidables con vistas al paisaje lunar.
Descubre en nuestro blog los platos más típicos y sabrosos de la isla: Qué comer en Lanzarote
La isla ofrece una excelente selección de restaurantes, desde chiringuitos junto al mar hasta locales gastronómicos con encanto.
Un clásico frente al mar, especializado en pescado fresco y mariscos. Su arroz caldoso es famoso en toda la isla, y las vistas al océano al atardecer son insuperables.
La atmósfera es relajada y auténtica, ideal para una comida sin prisa. Recomendado reservar si vas en fin de semana.
Situado en el paseo marítimo, este restaurante familiar es un referente en la zona. Ofrece platos tradicionales con producto local de primera calidad: pescados del día, tapas canarias y postres caseros.
El servicio es amable y las vistas al puerto lo convierten en un lugar muy agradable para comer o cenar.
Una bodega con mucho encanto que combina catas de vino con platos típicos de la cocina isleña. Ideal para disfrutar de un almuerzo rodeado de viñedos y montañas de lava.
El entorno, el silencio y la calidad de los productos hacen de esta parada una experiencia completa.
Fusión creativa y sabor local en el corazón de uno de los pueblos más bonitos de Lanzarote.
Aquí los ingredientes se reinterpretan con técnicas contemporáneas, y el resultado sorprende. Ideal para quienes buscan un toque gourmet sin renunciar al espíritu de la isla. Buena carta de vinos y atención cuidada.
Imagínate despertarte frente al mar, con el sol filtrándose entre los ventanales y una piscina privada esperándote. Alojarte en una villa boutique es mucho más que dormir: es vivir Lanzarote con libertad, comodidad y estilo.
Nuestras villas en Playa Blanca están ubicadas en zonas privilegiadas, con vistas, privacidad y todos los detalles cuidados. Aquí no hay horarios, ni buffet, ni ruido. Solo tú, tu espacio y el lujo de sentirte como en casa… pero mejor.
FAQ’s
Cualquier momento del año es ideal gracias a su clima suave. Primavera y otoño ofrecen tranquilidad y temperaturas agradables, mientras que verano e invierno son perfectos para quienes buscan más ambiente o escapar del frío continental.
Aunque Lanzarote no es una isla muy grande, merece ser explorada con calma. En 3 o 4 días puedes conocer los puntos más emblemáticos.
Si quieres disfrutar también de la gastronomía, el relax y hacer excursiones a lugares como La Graciosa, lo ideal es quedarse entre 6 y 10 días.
Totalmente. Es un destino versátil que se adapta a diferentes tipos de viajeros.
Las familias encontrarán playas tranquilas, rutas fáciles y muchas actividades para niños, como acuarios, excursiones en barco o paseos en camello.
Las parejas disfrutarán del ambiente romántico de sus paisajes volcánicos, cenas junto al mar, viñedos en La Geria y alojamientos exclusivos con privacidad.
Depende de lo que busques, pero algunas imprescindibles son:
Lanzarote es conocida por sus vientos alisios, especialmente entre mayo y agosto. Eso sí:
Depende del tipo de viaje:
MAKE THIS PLACE YOUR HOME
Ⓒ 2025. DOMUS VULCANI. Todos los derechos reservados.
domus@domusvulcani.com
+34 682 29 34 94